martes, junio 02, 2009

ADIÓS AMIGO CURRO

Qué queda después de tu muerte,
acaso ser por otros vivido,
el daguerrotipo de los recuerdos,
los dorados movimientos de las cervezas
mientras bailabas Twist con letras en francés
sobre la silla de ruedas.

Tus noches de insomnio,
cuando pedías que te hablaran
de los recuerdos, como los cuentos
para dormir a los niños.

La mujer que no podías penetrar
y de cuyo sexo se alimentaba tu boca.

La eterna repetición del accidente,
¡no pude verlo y evitarlo!
¡no pude verlo y evitarlo!

¡Por Dios!, no lo repitas más,
deja ya el mantra.

Cuando te sacaron de la cabina,
y notaste la liviandad de tus piernas,
cual marioneta de quebrados hilos.

Últimamente visitabas la iglesia,
sabías que para el viaje
que habías decidido emprender
no había carta de vuelo,
rumbo, ruta, derrota.

Acaso buscabas en aquel altar,
en el oro del sagrario y el misterioso cáliz,
la hostia que depositada en tu lengua
por las temblorosas manos del hechicero,
te daría algún vector para guiarte
en tu viaje a la nada.

Después, media botella de Ron,
Deprax a puñados,
una caja de Orfidal,
tu enfisema hizo el resto.

Luego, como dijo el poeta:

¡Nadie por fin! ¡El ser perfecto!

Te dejo el Twist que cuando te emborrachabas, bailabas frenéticamente con el cuerpo hacia atrás y la silla a dos ruedas, para acojono de los amigos.


jueves, abril 30, 2009

C'est la vie

Tú, tan putamente bebido,
perseguido por invisibles cuchillos,
desnudo de alma,
sin gestos ni palabras,
solo en tu propia fuga
y las noches de besos negros.

Vuelves a Oujda,
envuelto en humo de hachís,
para llorar la ausencia de Jalid.

Yo, viéndote morir,
mientras enciendo el motor de estribor.

miércoles, abril 22, 2009

Dejo aquí un gran poema del poeta y buen amigo Manolotel.
deloscaminosandados.blogspot.com. (manolotel)

Petitoria
Devuélveme el viejo itinerario,
las copas de los árboles violetas y aquella sahariana
que se quedó una tarde al borde del pretil.
A cambio te daré un baile de salón donde la música,
detenida en el aire, nos llueva, nos empape.
Devuélveme el envés de mis cartas de amor,
lleno de garabatos, el jilguero que en verano volvía
a meterse en su jaula, el reloj de mi padre,
del que nadie -sin cuerda - ya se acuerda.
A cambio te daré un estudio del sol que ambos hicimos
desde el borde del mar y algas de espuma.
Devuélveme mi antigua soledad, la que ensayaba
perdiendo la esperanza, un libro azul sin título
y anónimo cuyo turbio secreto solo yo conocía,
mis acciones perversas en aquel cuarto oscuro.
Yo a cambio te daré el nombre que te daba
salado e impalpable a través de los párpados.
Devuélveme la escarcha de tu seno,
la reunión de las horas debajo de las sábanas,
la inapelable decisión del viento
que se llevó un pañuelo con tus dos iniciales.
Yo te daré la vida que he guardado a diario,
la que escribí después de imaginarte,
el fin que no has tenido en mi memoria.
Devuélveme la voz y te daré una rosa
Y no me ames.

jueves, marzo 19, 2009

TRAVESTI

Coincidimos, como tantos amaneceres,
oculta ya la enorme luna de pomelo,
mientras el sol rompe la noche,
y transforma las calles en blanco y negro,
en este bar que huele a licores y ácida cerveza.

Atrapas la raída copa con tus
temblorosas y masculinas manos,
deberías repintarte las uñas,
Sorbes con lentitud el coñac,
mientras observo tu negro pelo.
El perfil y la piel de tu rostro
me recuerdan a Anna Magnani.
Yace el perenne cigarro mojado
con la boquilla señalada de carmín
vivo aún en el cenicero
mientras prendes otro pitillo,
y pierdes la mirada en el amarillento techo.

De tus cansados labios,
proyectas elegante y suave el humo,
repica la tos.
Esta madrugada, tienes el pelo casi ordenado,
el carmín de los labios
menos desdibujado por el trabajo.
Has vuelto a quitarte los zapatos de aguja,
tienes los pies hinchados,
como siempre, te costará ponértelos de nuevo,
cansada de intentarlo,
quedarán derramados por el suelo.
Y, cuando el coñac te libere del dolor,
marcharás descalza hacia la salida,
con elegante andar,
las medias rotas,
los zapatos colgados de tus manos,
bailando al ritmo de tus pasos.
Te observo mientras te pierdes
por la calle sin esquinas.
Lo he notado en tu mirada de neón.
No fue buena la noche


sábado, febrero 28, 2009

Apenas… el alba
(Para Rocío)

Cuando se marcha, apenas el alba
deja un beso sobre mi frente
cuyo eco reverbera durante un tiempo
entre mi corazón y el silencio,
perfuma su cara colonia la casa,
y elegantemente vestida, algo triste a veces,
suenan sus pasos por el eterno pasillo,
el sonido de la puerta al cerrase,
queda huérfana la vida
y los sueños ya no serán placenteros.
Cuando se marcha, recién llegada la mañana,
siento el miedo de que no retorne,
que algún punto cardinal o un astro
la lleve a otros confines.
Sé que me ama,
pero adivino su gesto de cansancio,
el rictus de quien espera algo que no llega.
Quisiera hablarle de los miedos,
de mis desvaríos,
de los sueños rotos,
del innoble dolor que achicharra el corazón,
lo que fui y no soy,
de la escasa fuerza que me queda,
los desaliños del pasado,
estar fuera de circulación.
¿Cómo contárselo
sin correr el riesgo
de que una mañana
ese astro de esperanza que alberga su corazón
la arrebate de mi lado,
que ya no deje el olor de su perfume
y en el andén de alguna estación,
pintadita de esperanzas,
se pierda por las heladas vías,
en un negro tren
del que jamás sabré el destino?

sábado, enero 17, 2009

DISPÉNSEME
En recuerdo de Silvio que está a La Diestra del Cielo

Dispénseme, todavía ocupo espacio,
háganme un hueco para pasar.
Mi rostro es de dolor y locura.
Sé que le asusta,
pero esta barra me pertenece
y el vaso del fondo es mío.
Yo mantengo bebiendo
el por ciento correspondiente
de este negocio.
Aquí me curo de los malos sueños
y descanso hasta el alba
cuando usted duerme
la infamia de su vida,
cuando usted se siente bien
con la placidez de los idiotas,
cuando su señora esposa,
ajada, enorme y destemplada,
le recuerda en la noche
de ronquidos inhumanos
que su vida no es vida.
Yo soy el ejemplo de lo que usted
no quiere ser.
Yo soy usted si algún día despertara.


viernes, diciembre 26, 2008

El desorden de los recuerdos.
(Dedicado al poeta Enrique Barrero)

He conocido al ignorante y reconocido mi ignorancia en él.
He bebido con el hechicero laxo que nunca muere,
porque el vino de su cáliz le confería el don del hierofante,
se alimentaba de los secretos del confesionario,
que son vidas lanzadas al aire:
el sonido de los pecados le engordaba.

Viví el vértigo de la muerte en un país
cerca del trópico de capricornio,
(no daré las escalas de este mapa),
ya pagué aquella estadía con chabolo,
dolor y un disparo,
cuyo fulgor me despierta en las noches ebrias.

Manejo el arte de la ortodrómica y el pulso del sextante.
Muero por los sonidos de los motores de ciclo Otto
y el perfume de la bencina en la angosta cabina
del viejo aeroplano en plúmbeas mañanas.

He vivido en barrios, cuyos cachones vomitan heces,
las prostitutas muestran sus enormes nalgas
y dientes de plata,
donde el hombremujer mira con ojos de faca color oro.

Sé de la perpetua inquietud,
pero conozco la pócima para curarla,
soñado con las esferas giratorias y sus matemáticos sonidos.

Puedo contar el segundo pecado, el primero, jamás.
Del tetragrámaton, me quedé con el estaño.
Prefiero la Cábala de Pico de la Mirandola.
Me gusta la locura de las Yeshivá, mientras llueve sobre Jerusalén,
pero me escandalizan los sionistas.

En una isla griega descubrí un aprendiz de terapeuta,
bebimos mosto, mientras la risa reinaba en el ágape;
luego, me juró amor eterno.

Dicen que hay un puente que si lo cruzas no vuelves.
Mentira, yo he vuelto.
Tras ese recorrido,
solo hay silencios que gritan.